A los colegas músicos que empiezan (o que llevan años sin saber cobrar bien): esto es lo que aprendí en tres décadas de escenarios.
El error más común del músico joven es regalar su trabajo "por la experiencia". La experiencia se consigue cobrando y entregando calidad. Un músico que se regala, se devalúa ante sus propios colegas y clientes.
Equipo, transporte, ensayos, tiempo de coordinación. Si cobras solo la hora del show, estás perdiendo plata. El show es la punta del iceberg: detrás hay días de preparación.
Investiga cuánto cobran los músicos de tu ciudad y de tu nivel. No es copiar precios: es saber tu posición. Un cantante con 10 años de trayectoria no cobra como uno que empieza — y está bien que así sea.
Solista, grupo u orquesta: cada formato tiene su estructura de costos. Define tarifas claras para cada uno y publícalas. La claridad atrae clientes serios y filtra los que no tienen presupuesto.
Cuando subes tu precio, pierdes algunos clientes — y ganas mejores. El cliente que valora tu trabajo te paga bien, te recomienda y te respeta. Yo lo viví: subir mi tarifa cambió mi carrera.
Si estás planeando un evento, hablemos: te asesoro sin compromiso.
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